viernes, 3 de enero de 2014

4.

Marta se puso lo primero que encontró, hizo la maleta, y bajó a que le rodearan los brazos de Pablo, el único lugar perfecto para ella.

Entre besos y caricias se susurraban al oído:

-Marta... ¿Tú me estabas esperando?


-Sí. A pesar de la distancia, de las ilusiones rotas, de los besos pendientes, de las caricias al viento; sigo aquí. Porque te quiero.


-Yo también te quiero. Ahora sube al coche, que nos vamos.


''No hay ningún dolor que no se calme con caricias''.






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