Entre besos y caricias se susurraban al oído:
-Marta... ¿Tú me estabas esperando?
-Sí. A pesar de la distancia, de las ilusiones rotas, de los besos pendientes, de las caricias al viento; sigo aquí. Porque te quiero.
-Yo también te quiero. Ahora sube al coche, que nos vamos.
''No hay ningún dolor que no se calme con caricias''.
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