Media parte de la familia estaba mirando la tele, alagando a Ramón García, sin perder la vista del reloj. La otra media estaba preparando las uvas, poniendo hielo en las copas que contenían champán y sacando algunos dulces que habían comprado en la pastelería de Lhardy.
Marta se fue a su habitación, y como manda la tradición, se puso ropa interior de color rojo.
Media hora después llegó la hora tan esperada. Dieron los cuartos y acto seguido sonaban las doce campanadas. A unos les dio tiempo a acabárselas todas, a otros no, pero a nadie les faltó pedir un deseo. Marta pidió uno, sin saber que muy pronto se iba a cumplir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario