A la mañana siguiente, Marta se levantó con ganas de cumplir todo lo que se habría propuesto para este nuevo año. Así que se puso manos a la obra y se fue a hacer deporte, esta Navidad había comido mucho turrón. Hizo los deberes, estudió piano, y finalmente acabó el día contenta tras haber conseguido llegar a la meta que se había propuesto.
Se tiró en la cama, y lo primero que hizo fue ponerse a pensar en él, como hacía todas las noches. Después cogió el móvil y se puso a hablar con algunos amigos.
Diez minutos después, lo que no esperaba Marta era que Pablo le mandaría un mensaje.
Sonó el teléfono, concretamente ''Nos sobran los motivos'' del gran Sabina. Era el mensaje de Pablo. Marta al ver su nombre empezó a temblar. Ella sabía que volvería, sabía que a pesar de todo el daño causado, le hablaría. Sabía que iba a temblar y que sentiría algo por dentro tan solo al leer ''Feliz año''. Ella sabía que un feliz año solo sería si él seguía estando en su vida. Marta sabía todo, menos que los deseos se cumplen. Justamente, ayer a las 24:00 pidió que Pablo volviera.
Marta seguía temblando, aunque bueno, no sabía si temblaba de miedo, de frío, o de ganas de que le abrazara.
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